¿Sufres más de la cuenta?

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Después de varias semanas un poco frenéticas y sin poder escribir, hoy en este post me gustaría hablaros de la distinción entre dolor y sufrimiento. Hay una frase que decía Buda que la explica claramente: “El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional”. A lo largo de nuestra vida sentimos dolor y sufrimiento en distintas situaciones, en distintos momentos y con diferentes personas.

 

Cuando hablamos de dolor nos referimos a toda la biología que afecta al sistema nervioso. Es natural y legítimo y forma parte de la vida. Cuando estás enamorado y se rompe la relación, cuando alguien querido tiene una enfermedad, cuando decides cambiar de vida a pesar de lo que piense tu entorno, cuando sufres la pérdida de un ser querido, todas estas situaciones generan dolor en distinta intensidad. Ante el dolor no hay explicación, lo sentimos y no podemos racionalizarlo porque no tiene comprensión posible. Únicamente cabe la aceptación de todo lo que estamos sintiendo. Podemos querer esconderlo o enmascararlo, por ejemplo, detrás de llevar una vida llena de actividades, estando siempre ocupado para no pensar, pero si no lo aceptamos como lo sentimos, en contacto con lo más profundo de nosotros mismos, seguirá ahí. Negarlo nos impedirá avanzar en nuestras vidas.

 

En cambio el sufrimiento es opcional. Se refiere a la interpretación que hacemos de las cosas que nos suceden, a las explicaciones que nos damos acerca de lo que nos pasa. Muchas personas adoptan el sufrimiento como forma de vida, se posicionan como víctimas de las circunstancias y van cargando con esa mochila sin tan siquiera pensar que podrían aligerarla. El miedo en demasiadas ocasiones está detrás del sufrimiento porque pensamos en todas aquellas cosas que nos pueden hacer daño en el futuro o que podemos perder.

 

Mientras estamos instalados en el sufrimiento difícilmente vamos a estar presentes en nuestra vida diaria. Si nos pasamos el día pensando en todo aquello que nos ocurrió que debería haber sido de otra manera o nos anticipamos al futuro pensando en las cosas terribles que nos pueden pasar, dejamos de vivir el momento, de disfrutar el aquí y el ahora, de valorar aquellas cosas positivas que sí tenemos en nuestra vida. Pasamos a vivir acobardados, resentidos o resignados.

 

Si admitimos que el sufrimiento son pensamientos sobre lo que nos ocurre, podríamos decir que si somos capaces de cambiar esta interpretación podemos liberarnos en cierta manera de nuestro sufrimiento.

 

Aceptar que la vida nos traerá momentos felices y momentos de dolor es aceptar la vida tal y como es.

 

¡Feliz semana!

 

 

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