SALARIO EMOCIONAL Y “EMPLOYEE EXPERIENCE”

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Una de las preguntas que muchas veces me hacen los managers es qué pueden hacer ellos para motivar a sus equipos cuando no pueden incrementar salarios (un estudio de la consultora Peoplematters prevé que en 2017 los salarios subirán una media de 1,97%). Para mi es difícil dar una única respuesta.

 

La remuneración es una herramienta que puede ayudar a motivar pero no es suficiente, y para muchas personas, no es el primer elemento motivador. ¿Cuántos profesionales han cambiado de empresa para trabajar en otra con menor sueldo porque les motivaba el proyecto, por sufrir menos estrés, por trabajar en un ambiente más saludable, por poder equilibrar mejor su vida? La verdad es que conozco a bastantes, incluida una servidora. Por ello, el salario emocional toma cada vez más importancia.

 

El salario emocional hace referencia a todas aquellas cosas que pueden ofrecer las empresas, fuera del salario, para mejorar la calidad de vida del empleado y que contribuyen a retener el talento.

 

Los 3 elementos principales que lo componen son:

 

  1. Las oportunidades de desarrollo dentro de la empresa relacionadas sobretodo con la formación, el aprendizaje continuo y la promoción interna.

 

  1. La conciliación de la vida personal y profesional a través de la flexibilidad horaria. Enfocarse a cumplir los objetivos y no las horas de presencia en la oficina, permiten que esa flexibilidad sea posible y eficaz.

 

  1. Un clima laboral saludable dónde los espacios físicos inviten a trabajar mejor y dónde el estilo de liderazgo facilite el reconocimiento de logros, la autonomía, el feedback y el poder afrontar nuevos retos.

 

Si el empleado se siente útil y valorado, puede aplicar sus competencias y experiencias con autonomía, participar en la toma de decisiones y sentirse retribuido en función de su aportación, será más difícil que deje la empresa. Es necesario encontrar el equilibrio entre las necesidades de la compañía y las necesidades de cada persona. Y ahí los departamentos de RRHH y los líderes de los equipos tienen un gran reto.

 

El concepto de salario emocional, en mi opinión, va íntimamente ligado a lo que entendemos como Employee Experience. Jacob Morgan, el autor de “The future of work” ha simplificado el concepto de employee experience en tres dimensiones:

 

  1. Entorno físico: La configuración del entorno de trabajo y sus espacios físicos influyen en el rendimiento y el bienestar de los empleados. Optar por espacios flexibles dónde haya tranquilidad para poder concentrase o crear zonas comunes para hablar y compartir son ejemplos que permiten un mayor bienestar y menos estrés en el día a día.

 

  1. Entorno cultural: La cultura corporativa de la empresa puede facilitar la creación de un entorno dónde el empleado se sienta a gusto y valorado. Los valores, el estilo de liderazgo, las costumbres y hábitos dentro de la empresa influirán en la experiencia del empleado.

 

  1. Entorno tecnológico: Hace referencia a todo lo relacionado con la tecnología que utilizan los empleados en el día a día de su trabajo. Incluye tanto el hardware (portátiles, móviles, tablets,…) como el software. El empleado espera que la tecnología agilice sus tareas y no las ralentice.

 

Trabajar en estas tres dimensiones introduciendo cambios de forma coherente facilitará un mayor rendimiento y compromiso por parte de los empleados y hará que su experiencia en la empresa le enganche y motive. Sentirán que el salario emocional les compensa.

 

Feliz día.

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