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¿Resuelves tus conflictos con Inteligencia Emocional?

  |   Comunicación interpersonal, Inteligencia emocional   |   No hay comentarios

Las emociones están presentes en mayor o menor medida en los conflictos profesionales y personales. Tenemos visiones diferentes, necesidades distintas y tomamos decisiones que en muchas ocasiones provocan conflictos. Cuando el conflicto aparece es porque nosotros tenemos otra manera de ver la realidad y sentimos que podemos perder o nos puede perjudicar en alguna cosa. En el conflicto las emociones se descontrolan y demasiado a menudo éstas alimentan el conflicto.

 

En opinión de Susan David, en su artículo “Manage a Difficult Conversation with Emotional Intelligence” publicado en Harvard Business Review, dice que a menudo queremos resolver los conflictos desde la lógica. Y la lógica es una parte de la ecuación para resolver el conflicto, pero la gestión de las emociones resulta igual de importante. ¿Cuántas veces ignoramos la emociones que hemos sentido durante la jornada y llegamos a casa y discutimos con la pareja o con nuestros hijos? Según Susan David, a esto los psicólogos lo llaman “fuga emocional”. Durante el día reprimimos sentimientos que luego los externalizamos de una forma no adecuada y nos sale cuando menos nos lo esperamos ( y el que recibe los gritos no entiende nada…).

 

Para resolver los conflictos no podemos ignorar las emociones. Olvidar lo que sentimos nos aleja de nuestras necesidades. Por ello en las situaciones de conflicto es importante identificar primero qué nos pasa y cómo nos sentimos, para luego anticipar cómo se puede sentir el otro y a partir de ahí construir el camino para llegar a un acuerdo.

 

Una vez tenemos identificadas estas variables, algunas de las estrategias que nos pueden ayudar en la conversación para resolver el conflicto pueden ser:

 

1- El uso del silencio. Dar espacio para que el otro nos explique, y si está enfadado, darle espacio para que se calme. El silencio es una herramienta muy poderosa, dónde el otro se siente escuchado y dejarle hablar nos permitirá entender sus necesidades.

 

2- Preguntar. Hacer preguntas nos permite conocer y profundizar en la visión del otro. Realizar preguntas abiertas permite al otro expresarse y nos ayuda a comprender mejor las razones de su postura o visión.

 

3- La escucha activa. Estar presente para el otro y escucharlo sin interrumpir nos ayudará a empatizar con él. Escuchar al otro nos acercará a poder encontrar una mejor solución.

 

4- Construir soluciones. En muchos casos tenemos la solución al problema y el otro tiene la suya, pero nos cerramos en banda, lo que hace que no se abran posibilidades de solución. Por ello es tan importante construir una solución distinta en la que finalmente nadie pierda, o las partes pierdan lo menos posible.

 

5- En la conversación, abordar primero los puntos positivos o de acuerdo para generar un ambiente más conciliador, y pasar luego a abordar aquellos aspectos negativos o en los que se está en desacuerdo.

 

6- Saber perdonar. En muchas ocasiones los conflictos persisten porque sentimos que el daño es irreparable y no podemos perdonar al otro. Esta emoción genera resentimiento, y pensar en aquello que fue y no pudo ser, nos aleja de la realidad y de poner la vista en una solución.

 

La parte positiva del conflicto es que nos ayuda a abrirnos a otros puntos de vista, a poder empatizar y mejorar nuestra manera de comunicarnos.

 

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