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Objetivos que no cumples

  |   Liderazgo personal, Objetivos, Planificación   |   No hay comentarios

 

¿Cuántas veces te has marcado objetivos que no cumpliste? Es probable que para este año que se acaba te hubieras marcado objetivos que no has acabado realizando.

 

La verdad es que en muchas ocasiones acabamos siendo poco específicos en aquello que queremos conseguir, demasiado ambiciosos o poco realistas, o quizás realmente no hemos tenido suficientes motivos para alcanzar aquello que nos propusimos.

 

Cuando te dices “Tendría que estudiar inglés… Tendría que cambiar de trabajo…Tendría que cuidarme más…” tu como yo sabemos que detrás no hay una intención real de hacerlo. No son un objetivo, son intenciones, supuestos, anhelos pero en ningún caso algo que te mueva realmente a hacer cosas. Son amplios, poco concretos y difícilmente medibles ya que no está claro cuándo sabrás que los has conseguido.

 

Definir objetivos supone presión, por saber que los has definido pero no los estás cumpliendo. Cuando esto sucede, lo que pasa es que no estás cumpliendo con los compromisos que adquiriste contigo mismo y esta situación puede hacerte sentir hasta un poco culpable por no ser coherente. Por ello, si ves que año tras año te marcas el mismo objetivo y no lo cumples quizás sea mejor dejarlo para otro momento. Posiblemente no tengas la motivación suficiente para llevarlo a cabo, o los beneficios ocultos de no hacerlo son mayores que los costes de llevarlo a cabo. Los objetivos no dejan de ser referencias que nos marcamos, pero en ningún caso son obligaciones, quizás lo que era importante hace un año ahora ya no lo es.

 

Demasiado a menudo detrás de la no realización de los objetivos o metas se encuentran creencias o juicios limitantes que imposibilitan: “No soy capaz…No tengo tiempo…No me lo merezco…Eso es imposible para mi… ”. Hace un par de semanas en una formación para un cliente, estábamos trabajando cómo definir objetivos y para ello los participantes tenían que escribir un objetivo personal o profesional que quisieran conseguir. Había una chica que me di cuenta que no estaba anotando nada. Me acerqué y le pregunté cómo lo llevaba y me contestó que ella no lo apuntaba porque sabía que no lo iba a hacer, porque no tenía tiempo, porque los hijos, porque el trabajo, porque iba muy liada,… Le pregunté si ese objetivo era importante para ella y me dijo que sí, ¿entonces? Quería tener cada semana un rato para ella, para estar sola haciendo las cosas que le gustaban, pero en el fondo se sentía culpable de hacerlo, pensaba que no se lo merecía porque su obligación era atender a sus hijos y por eso sabía que no lo haría. Al final se dio cuenta que dedicarse tiempo la haría estar con más energía y de mejor humor para estar después con sus hijos y decidió invertir 10 minutos cada día a escuchar música relajante que era algo que le gustaba . Como a ella, estos tipos de juicios o creencias nos paralizan e influyen en nuestra conducta evitando que hagamos aquello que para nosotros es realmente importante. Nos autosaboteamos para conseguir aquello que realmente queremos.

 

A pesar de estas dificultades a las que ninguno somos ajenos (ni yo misma, como os podéis imaginar) considero que marcarte objetivos concretos implica dar sentido y dirección a todo aquello que haces cada día y enfocar y centrar tu energía. Cuando estableces objetivos estás expresando a qué le vas a dedicar tu tiempo, y esto significa, a qué vas a dedicar tu vida. Por ello vale la pena definirlos y que tu tiempo=vida lo dediques a aquello que es importante para ti en sus distintos ámbitos: Salud, familia, trabajo, amistades, pareja, ocio, etc.

 

Para ser concretos con los objetivos, escribirlos te puede facilitar el proceso de elaboración. Hacerlo te ayudará a visualizarlos, a que la mente se clarifique y se enfoque, a sentir si se alinean con tus prioridades. Tenerlos por escrito te va a permitir realizar un seguimiento más preciso de tu desarrollo personal y profesional, incluso tenerlos disponibles cuando tu quieras (en el móvil, en una libreta que suelas llevar contigo, en tu cartera,…). Es difícil saber si hemos alcanzado los objetivos si no podemos revisar tal como los planteamos.

 

Y para acabar, si quieres conseguir aquello que quieres lo más importante es que debes empezar a caminar, a HACER pequeñas acciones que te encaminen para conseguirlos. Actuar así te va a dar la motivación y la satisfacción para seguir introduciendo cambios en tu vida. A veces es mejor marcarse un pequeño objetivo y cumplirlo que no ser muy ambicioso y no hacer nada.

 

Cómo dice Alfonso Alcántara (@yooriento) en su libro Superprofesional : “Tu vida no es la que piensas, tu vida es la que haces”.

 

Así, ¿qué tal si empiezas a hacer?

 

 

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