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¿En qué estado emocional está tu equipo? El enfado (2/5)

  |   Gestión equipos, Inteligencia emocional, Liderazgo   |   No hay comentarios

La pasada semana en mi último post, hablé de los estados emocionales de los equipos y en concreto del miedo. Hoy os voy hablar de otro estado emocional básico: el enfado.

 

Según, Javier Fernández Aguado (@Jferagu), el enfado lo detectamos cuando:

  1. Existe una actitud de irritación, conflictividad, oposición y rechazo.
  2. Manifiestan conductas de indisciplina hacia la organización.
  3. Incurren en críticas hacia las decisiones de la empresa.

 

El enfado puede tomar otras formas como la rabia, el resentimiento, la ira, la indignación o la irritabilidad. Cuando el equipo está enfadado, una de las manifestaciones más habituales es la queja.

 

La queja es humana y todos tenemos momentos en que quizás nos sentimos más vulnerables y nos quejamos. A veces nos sirve de desahogo al verbalizar en voz alta aquello que sentimos. Cuando el equipo se queja debemos escucharlo en un primer momento, ya que podemos darnos cuenta de algunas cosas que quizás no habíamos detectado y que se podrían mejorar.

 

El problema aparece cuando la queja es constante y se acaba convirtiendo en un hábito. Cuando personas del equipo se quejan y ven pegas a todo, donde los culpables siempre son los “otros” (compañeros, el jefe, el departamento X, el cliente, el mercado,…). La queja hace perder el tiempo e intoxica el ambiente, desenfoca de lo que es realmente importante y hace perder energía, nos desgasta.

 

Cuando una persona o varias del equipo se están quejando, como responsables debemos cortarla de raíz y para hacerlo debemos “fundamentarla”, es decir, averiguar en que juicios se sustenta. Para hacerlo debemos seguir estos pasos:

 

  • Averiguar si hay hechos o datos que la apoyen, qué interpretación están dando a los hechos, si otros podrían decir lo contrario etc. Hay que quitar todo el ruido que hay alrededor de ella.
  • Hacerles ver que con la queja no se llega a ningún sitio. Quejarse es quedarse en el mismo sitio, darle vueltas a las cosas sin hacer nada.
  • Invitar al equipo a aportar soluciones ¿Qué podéis hacer? ¿Qué soluciones podéis aportar?

 

 

¿Qué es lo que hay detrás de la queja?

 

Detrás de la queja a menudo encontramos el resentimiento.

 

El resentimiento es un estado de ánimo que se produce cuando en el pasado hubo una promesa que se dijo o no y que no se cumplió. Sentimos ganas de venganza porque pensamos que lo que pasó fue una injusticia. Nos quejamos amargamente por todo aquello que hubiéramos querido que fuese y no fue y buscamos culpables. El rencor sería un sinónimo del resentimiento. En este estado de ánimo se hace muy difícil perdonar y olvidar. Algunos ejemplos: “Estoy resentido con mi jefe porque no me ha dado la oportunidad que quería”, “estamos resentidos con la dirección por no darnos el liderazgo de este proyecto tan importante”, “estoy resentido porque llamé al compañero varias veces y no me contestó”, etc.

 

El resentimiento es un estado emocional que se retiene y puede durar días, meses y años. Genera rabia y enojo, a parte de provocar mucho sufrimiento en las personas que lo sienten. La propia palabra lo dice “re-sentir”, volver a sentir. Nietzsche decía que “quien vive en el resentimiento vive en la esclavitud”. Cuando nos sentimos resentidos somos víctimas de la situación y vemos que los otros son los culpables.

 

Pero el resentimiento también genera beneficios. Quien asume el rol de víctima busca alianzas y apoyos a su causa, intoxica el ambiente en su propio beneficio y contagia al equipo. Estas personas, en ocasiones, buscan que se les reconozca para así sentirse apreciado e importante, lo que está vinculado a necesidades básicas que tenemos la personas de reconocimiento o afiliación.

 

Como líderes debemos desgranar los motivos del enfado, identificar si es todo el equipo o son algunas personas las que acaban contagiando ese estado de ánimo, fundamentar las quejas, escuchar más allá de lo que nos están diciendo (“qué les pasa con la situación?”). Todo ellos nos servirá para entender lo que pasó, aceptar si fuese el caso, que hubo un daño que no se puede reparar o una situación que no se puede cambiar, para cerrar esa situación pendiente y así poder encarar el futuro en mejores condiciones.

 

 

 

 

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