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4 competencias personales clave para emprender

  |   Coaching, Emprender, Liderazgo   |   No hay comentarios

 

Este mes cumplo dos años aproximadamente del arranque de mi proyecto personal. En aquel entonces decidí dejar mi trayectoria en grandes multinacionales para lanzar mi propio negocio. A lo largo de este tiempo ha habido momentos muy buenos y también momentos complicados en los que pensé que quien me habría mandado a mi meterme en esto… Ha sido un tiempo de aprendizaje acelerado que me ha abierto el mundo a otras experiencias y a otras personas, que me está enriqueciendo profesional y personalmente y cuando verdaderamente te das cuentas de la importancia de conocer a tus clientes y de saber ofrecerles lo mejor de ti.

 

Emprender requiere tocar muchas teclas, estar dispuesto a asumir riesgos, estar permanentemente fuera de tu zona de confort, y gestionar todos los pensamientos, sentimientos y emociones que se generan a veces no es tan fácil.

 

Desde mi experiencia y después de haber realizado sesiones de formación y coaching con emprendedores, tengo bastante claro que hay 4 competencias personales clave que son básicas e imprescindibles para que tu proyecto llegue a buen puerto y que quiero compartir contigo:

 

1.- Salir a vender.

Esta es la principal. Si no te gusta vender, si piensas que eso no va contigo, y tienes creencias firmes tales como que los vendedores “son encantadores de serpientes” o “venden humo”, no emprendas, a menos que quieras cambiar esa percepción y ponerte manos a la obra ¿Cómo vas a facturar si no sales de la oficina para vender tu producto o servicio? ¿Cómo vas a pagar las facturas a fin de mes? Aún recuerdo en una formación que una emprendedora se me acercó lamentándose de que la ventas de una mermelada ecológica que producía le iban muy mal. Y se justificaba diciéndome que, claro, tenía tanto trabajo elaborándola que dedicaba pocas horas a la venta. Mal asunto… Primero vende y después produce.

A no ser que puedas pagar a un vendedor profesional para que te lo haga, ésta será una de tus funciones principales. Como no tengas un producto que se venda solo, cosa bastante difícil en la actualidad, no te vas a comer ni un rosco. Hay que salir y contactar con el cliente, testar los productos o servicios, ver qué piensan sobre ellos e ir adaptándolos a sus necesidades. Cuando se empieza, muchos emprendedores se centran en elaborar el plan de empresa y olvidan que paralelamente tendrían que estar ya en la calle vendiendo, porque la respuesta que tengas de los clientes a tus productos/servicios le pueden dar un buen baño de realidad a tu plan de empresa. Como dice Joan Riera (@riera_joan) no puedes esconderte detrás del plan de empresa y hay que salir a vender y tener hambre.

 

2.- Saber vivir en la incertidumbre cada día.

Reconocer y aceptar que cada día no será igual, que habrá proyectos que tenías previstos que se caerán por el camino, que otros te aparecerán de golpe y tendrás que dedicarte en cuerpo y alma muchísimas horas al día, que habrá meses que facturarás más y otros que mucho menos. Vivir subido a esa ola no es apto para todos los públicos. Es necesario desarrollar un elevado autocontrol emocional, para evitar tener momentos de euforia o momentos que podemos sentirnos totalmente hundidos. Tener clara la meta y nuestros objetivos nos dará perspectiva y seguir centrando los esfuerzos y la energía en aquello que queremos. Yo cuando estoy en un momento de “bajón”, me voy a dar una vuelta, veo a personas que sé que me escucharán y ayudarán, les verbalizo mis inquietudes y entonces recuerdo aquello que me había propuesto. Esto me atempera y me permite volver a centrarme en los objetivos que me he marcado.

 

 3.- Marcarte metas y objetivos.

¿Qué quieres conseguir? ¿Cómo quieres estar en cinco años? ¿Qué retos te has marcado para este año 2016? Tener respuestas a estas preguntas son esenciales ya que te indicaran si vas por el buen camino. Tener los objetivos escritos de forma específica y concreta te van a permitir medir su consecución y si tienes que reformularnos. No tenerlos es como no llevar la dirección del timón de tu barco con lo que puedes acabar yendo a la deriva.

 

 4.- Perseverar, perseverar, perseverar.

Manténte constante en tu propósito y confía en ti mismo, sigue los objetivos que te has marcado y si hay que cambiarlos, pues se cambian. No bajes la guardia ni en los peores momentos. Actúa con determinación y no abandones a las primeras dificultades. Se trata de hacer lo que debes hacer, aunque no tengas ganas y no te apetezca en ese momento. Si tienes claro lo que quieres, muévete y actúa.

 

Hay más competencias personales importantes para la aventura de emprender, pero para mi éstas son las más críticas, quizás también porque personalmente algunas de ellas son las que más me han costado gestionar (yo era una de las que no me gustaba nada vender…) y también a la mayoría de mis clientes.

 

Para aquellos que estáis pensando en emprender o ya estáis en ello os recomiendo encarecidamente estos dos libros que a mi me han ayudado mucho y que de vez en cuando les sigo dando una ojeada. Son “El libro negro del emprendedor” de Fernando Trías de Bes y “Vivir sin jefe” de Sergio Fernández (@sergi_fernandez). Deseo que te sean útiles.

 

¡Que tengas un buen día!

 

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